sábado, 30 de marzo de 2013

Provocan las termitas los misteriosos círculos del desierto de Namibia



Provocan las termitas los misteriosos círculos del desierto de Namibia

El pueblo Himba cree que esas extrañas circunferencias sin vegetación, de entre dos y 15 metros de diámetro, son obra de unos espíritus, de ahí que popularmente se llamen los círculos de las hadas. Los bosquimanos, por su parte, creen que se trata del recuerdo que mantiene el desierto de aquellos guerreros muertos en sangrientas batallas contra el invasor. Y la ciencia, desde hace alrededor de cuatro décadas, ha propuesto innumerables explicaciones: desde la fauna, señalando que sería la marca que dejan las avestruces al frotarse contra el suelo, minerales radiactivos, plantas venenosas y, por supuesto, las termitas, reinas de aquella región desértica.
Estos insectos han sido acusados en numerosas ocasiones de ser los culpables de estas misteriosas formaciones, aunque el fiscal nunca encontró pruebas concluyentes en su contra. Hasta ahora, según un estudio que publica la revista Science. El biólogo alemán Norbert Jürgens estuvo analizando entre 2006 y 2012 estos círculos misteriosos a lo largo de una franja de 2.000 kilómetros por el desierto namibio, desde el sur de Angola hasta el norte de Suráfrica, para dar con esa explicación.
Según sus hallazgos, en cada redondel se encontró actividad de las termitas, una actividad que crecía en la calva propiamente dicha. Si hay algo que se sabe de estos círculos es que tienen un ciclo de vida de alrededor de 50 años (desde su nacimiento hasta su desaparición) y que parecen surgir tras las escasísimas lluvias que se dan en la región.
La hipótesis de Jürgens es que las termitas se comen las raíces de la vegetación que comienza a crecer tras la lluvia, creando en el subsuelo balsas de humedad ya que la ausencia de vegetación frena su evaporación. De este modo, las termitas se alimentan, acumulan agua que facilita su supervivencia y, además, provocan un estallido de biodiversidad en la zona.
El investigador alemán, especializado en la evolución de las plantas, realizó más de 40 salidas en la región, analizando entre 30 y 100 círculos en cada uno de estos trabajos de campo. De ahí dedujo que las termitas aparecen en los primeros momentos de gestación de los redondeles, deteriorando el desarrollo de las raíces durante su actividad nocturna y matinal.
Correlación y causalidad
Pero el trabajo de Jürgens no ha convencido a uno de los mayores expertos en estos enigmáticos aros, el entomólogo Walter Tschinkel, quien publicó el año pasado el estudio más completo sobre la materia en PLoS ONE, en el que hacía una detallada descripción de los círculos de las hadas y descartaba todas las hipótesis, incluidas las termitas. “Correlación no implica causalidad”, responde indignado el investigador de la Universidad de Florida State.
Un experto critica que las termitas no explican la forma circular del fenómeno
Para Tschinkel, que aparezcan termitas en los círculos no supone que los provoquen. Desde su perspectiva, no es suficiente afirmar que se alimentan de las raíces de las hierbas recién germinadas, lo que las mata, creando el círculo desnudo, libre de vegetación. “Teniendo en cuenta que esta afirmación contradice la biología normal de las termitas, que no se alimentan de vegetación fresca, Jürgens debería proporcionar evidencia real de que así fue”, critica el entomólogo.
Además, Tschinkel recalca que la hipótesis de las termitas no es capaz de explicar todo el fenómeno. “Cualquier agente causal propuesto debe explicar la mayoría de las características principales de los círculos. ¿Cómo explican las termitas la distribución dispersa de los círculos? ¿Cómo explican por qué las áreas calvas son casi siempre circulares? ¿Por qué no crean calvas irregulares, como era de esperar en un animal con distribución irregular?”, se pregunta.
Otro punto de controversia es que el PLoS de Tschinkel atribuye a los círculos entre 30 y 60 años de vida y el Science de Jürgens presupone “cientos de años”. “Me parece llamativo que tales afirmaciones de causalidad basadas por entero en la correlación y sin apoyo en la biología de las termitas superase el control de los revisores de la revista Science”, sentencia el norteamericano.
Al conocer esta respuesta, el alemán contraataca asegurando que su hipótesis no se basa únicamente en la “correlación”. ”He visto a las termitas ser las primeras en aparecer en círculos de hadas recién formados, alimentándose de hierbajos muertos de plantas gramíneas”, defiende Jürgens.  ”Si Tschinkel no es capaz de demostrar que otro organismo o causa no biológica activa el mecanismo, seguiré defendiendo mi hipótesis”, zanja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario